viernes 15 de junio de 2007

El mito de Darwin y la realidad de la vida (II)


El neodarwinismo se encuentra obsoleto desde el punto de vista científico (continuación)


Por si fuera poco, la genética del desarrollo ha puesto en evidencia que la forma en que están estructurados los paquetes de información implican que cualquier cambio en la estructura anatómica de un organismo ha de tener lugar, por fuerza, en las más tempranas fases del desarrollo embrionario[1], por lo que los cambios anatómicos no pueden darse de forma gradual en el tiempo, sino que son más bien bruscos. Esto lo viene confirmando la paleontología desde hace mucho: Las especies se mantienen iguales, sin cambio direccional aparente, desde que aparecen hasta que se extinguen, constituyendo estadíos discretos del fenotipo orgánico, lo que contradice a la teoría misma de la selección natural como generadora de evolución, ya que para que esta genere evolucion ha de operar infinitesimalmente sobre un continuo de formas dirigendo el cambio orgánico de forma gradual a través de las generaciones (si una cosa surge “de golpe”, está claro que no la ha creado la selección natural). De hecho, órganos complejos como el ojo o el ala, o fenómenos como la regulación de la coagulación de la sangre o la fotosíntesis, son irreductiblemente complejos hasta el punto de que su aparición no puede explicarse de forma gradual[2].
Desde el punto de vista darvinista, además, sólo pueden heredarse los cambios genéticos acontecidos en los gametos, el zigoto, o como mucho los primeros estadíos del desarrollo embrionario. Sin embargo, encontramos numerosas inserciones retrovirales o retrotransposonales en genes que no se expresan ni en gametos ni en el desarrollo embrionario, sino que en estas fases se encuentran comprimidos[3]. Esto demuestra que los movimientos trasposonales y virales de ADN en la vida de un organismo, que como hemos dicho actúan de forma organizada y en respueta al medio, pueden transmitirse incluso a las células generadoras de gametos y heredarse así de modo lamarckiano. Desde el momento en que una respuesta al medio del organismo genera un cambio heredable, estamos hablando de evolución lamarckiana. La principal diferencia entre neodarwinismo y neolamarckismo es que el primero establece que el fenómeno de la mutación es absolutamente azaroso, mientras que el segundo estudia procesos fisiológicos no azarosos relacionados con la mutación[4].


2.- El pensamiento darvinista no es más que la extrapolación de
la Teoría del liberalismo económico a los fenómenos naturales[5].

Dicha teoría responde a una racionalidad que considera a los elementos individuales de un sistema de forma aislada, que interpreta al sistema como la simple suma de sus partes, y, fundamentalmente, que establece el fenómeno de la competencia como el elemento optimizador del sistema y generador de toda su armonía y riqueza. Los organismos no son más que agentes pasivos de un agente seleccionador externo optimizador muy similar a la “mano invisible” del mercado. Las expresiones de “lucha por la vida” y “supervivencia del más apto”, según confiesa el propio Darwin son en realidad de los teóricos fundacionales del liberalismo económico, Adam Smith y Herbert Spencer. También es sabido que Malthus fue la más importante influencia de Darwin en su pensamiento, y que Francis Galton, padre de la Eugenesia (uno de los pilares del nazismo) era primo de Darwin. Nuestra sociedad identifica “darwinismo” con “pensamiento evolutivo”, lo que constituye un error histórico fundamental intencionadamente construido, ya que le evolución fue pensada, interpretada, y debatida por numerosos pensadores, especialmente en Francia pero también en Alemania e Inglaterra, desde más de medio siglo antes de la publicación del célebre “Origen de las Especies” de Darwin[6].

3.- Dado que el darwinismo constituye la justificación metafísica de la práctica social capitalista, existe una resistencia muy potente a su desaparición que ha llevado a la biología teórica
al confuso estado en que se encuentra hoy.

Si a esto le añadimos que prácticas como la “ingeniería genética” o la “terapia génica” se fundamentan en la concepción neodarwinista del genoma, ya tenemos todos los ingredientes para comprender porqué el stablishment académico de la biología se resiste a evolucionar. Durante décadas, se han intentado ajustar los datos experimentales y de campo con calzador a la teoría dominante, y se ha boicoteado cualquier intento en la dirección opuesta: Ajustar la teoría a los datos. Las universidades y grandes revistas científicas aplican muy distintos standards de aceptación a los trabajos científicos (así como a los hallazgos de campo), según se ajusten o no a la teoría. El efecto acumulativo de esta práctica a través de las décadas produce un potente filtro de información y conocimiento a la comunidad científica.


4.- El darwinismo es en realidad incompatible con una visión ecológica de la naturaleza.

La ecología no puede abordarse coherentemente desde un sistema de pensamiento no holístico. Esto significa considerar todo elemento vivo (célula, organismo, ecosistema…) como parte de un sistema mayor cuyo comportamiento no es predecible por el análisis aislado de sus componentes básicos. Por ello la compleja interrelación holística entre los elementos de un ecosistema, que co-evolucionan en conjunto como una unidad, supera con creces la capacidad analítica del darwinismo, que se centra en fenómenos de reproducción diferencial entre individuos en el seno de una población, aislada de los demás elementos del sistema. Esta biología individualista y mecanicista ha sido responsable de prácticas eugenésicas, producción de transgénicos y patentes sobre los organismos, aberrantes y letales terapias génicas[7], etc…


[1] GARCÍA BELLIDO, A. “Se busca un nuevo Darwin” Entrevista publicada en el País (19-03-2006).
[2] BEHE, M.J. “La Caja negra de Darwin” Ed. Andrés Bello, Chile, 2000.
[3] SENTÍS, C. “Retrovirus endógenos humanos” Arbor 677 (Mayo 2002).
[4] SENTÍS, C. Op cit.
[5] SANDÍN, M. “Pensando la Evolución, Pensando la Vida” Ediciones Crimentales, Murcia, 2006, ABDALLA, M. “La crisis latente del darwinismo” Asclepio, LVIII-I (2006).
[6] SANDÍN, M. Op cit., GALERA, A. “Modelos evolutivos predarvinistas” Arbor, 677 (mayo 2002).
[7] SANDÍN, M. Op cit.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Efectivamente:

http://www.genome.org/current.shtml

Amante del musgo dijo...

Gracias por esta joya de Link, Anónimo. Parece ya irrefutable que el concepto mendeliano de gen, sobre el que se asienta todo el cuerpo teórico del neodarwinismo, poco tiene que ver con la complejidad del funcionamiento del genoma. Muy bueno.

Anónimo dijo...

Sí, pero no te hagas ilusiones. En esos mismos artículos siguen hablando de selección, genes egoístas y demás...

Evolutionibus dijo...

Señores, el concepto mendeliano de gen (por cierto, Mendel no tenía ningún concepto de gen, pero esa es otra cosa)¿Cuál es?

Amante del musgo dijo...

Hola, evolutionibus, encantado de tenerte por aquí. A lo que me refería es al concepto de gen como unidad de herencia individual, una secuencia genómica que se traduce en un rasgo fenotípico. Este concepto se desarrolló a partir de los trabajos de De Vries, Correns, y Tschernak, los cuales se basan en la idea original de Mendel que afirma que los rasgos o caracteres de los organismos se heredan y expresan de forma aislada e independiente. Por ello, aunque Mendel no utilizara la palabra gen ni conociera los fundamentos de la biología molecular, se trata de un concepto puramente mendeliano.

Emilio Cervantes dijo...

Miren eso que he visto. A que es curioso:

An open letter he sent to Pope Benedict XVI in 2005, urging the pontiff not to build new walls between science and faith, led the Vatican to reaffirm the Catholic Church’s acceptance of natural selection as a valid scientific theory.


Les dejo el link por si quieren ver la noticia completa:

http://ciencia-y-religion.blogspot.com/

Ya pregunté y me dijeron que era un error, como pueden ver en los comentarios. Aún siendo un error, no sigue siendo curioso?.

Emilio Cervantes dijo...

Ah!
Se me olvidaba hacerme propaganda:

http://nuevabiologia.blogspot.com/

Daniel dijo...

Hola amigos, si bien no soy biólogo ni tengo relación directa con esta ciencia, si soy un pensador crítico que utiliza la ciencia y sus herrammientas empíricas para apoyar lo que cree.
Es excelente encontrar gente como ustedes, cientificos rigurosos que no se dejan llevar por el dogma o la emoción.
Los felicito y espero continúen así.
Tema aparte, también los felicito por el tema de la NMG, soy un conocedor de esta y también en su medida un pequeño difusor :-). Ya que es inevitable mirar a un costado al ver semejante crimen.
Volviendo al tema del post:
No quiero parecer como los otros comentaristas pseudo-escepticos ¿pero no hay otro modelo o teoría que explique la evolución?.
Es decir, aunque sea poco conocido o aceptado o difundido, ¿no existe otro modelo que lo explique?, ¿ expeculando no han planteado alguna?.
Así como Ryke Hamer planteó un nuevo modelo para el entendimiento del desarrollo de las "enfermedades", un modelo mucho mas acertado, ¿nadie ha hecho lo mismo por el lado de la evolución?.
Continuén con su excelente trabajo.
Espero sus respuestas.

Anónimo dijo...

Hola Daniel. Mira esto.

http://es.wikipedia.org/wiki/Evoluci%C3%B3n_biol%C3%B3gica#Hacia_un_nuevo_paradigma

Un saludo.
Jose Luis

Daniel dijo...

Jose Luis, no se tus intenciones con el link, pero obviamente no aportaron lo que pedía, ¿volviste al comienzo de la discución del post?
Como exprese, soy un pensador critico y cualquier persona con pensamiento crítico no debería usar wikipedia (o al menos basarse en esta).
Ya que veo que utilizas wikipedia como fuente confiable de información, te sera de utilidad el siguiente artículo:

http://en.wikipedia.org/wiki/Criticism_of_Wikipedia

Anónimo dijo...

Es que había visto en la wiki este enlace
http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/
pero ya no esta
Saludos

Daniel dijo...

Ah, mis disculpas si esta fue tu intención.
Como ves en este y otros post a veces es inaguantable ciertas personas.
Gracias por la página, la leere con tranquilidad.

Amante del musgo dijo...

Saludos, Daniel, siento mi tardanza en contestar, me tomé unas vacaciones del blog durante el mes de agosto.

Hasta donde yo se, nadie ha formulado aún una teoría general de la evolución equivalente a la de Hammer en medicina. En algunas de las referencias que he incluído en el artículo encontrarás, además de datos muy importantes para abordar el tema, aproximaciones intuitivas muy sugerentes, como es el caso del libro ¿Qué es la Vida? de Lynn Margulis. Si te interesa puedes escribir a edicionescrimentales@yahoo.es y desde allí puedo eviarte información.

De todos modos, respondiendo a tu pregunta, mi opinión es que carecemos de una teoría bien definida que explique la evolución, y hemos de tener la humildad de reconocer nuestra ignorancia en lugar de aferrarnos a una doctrina errónea y superficial con la pobre excusa de que "no tenemos otra". Sobre este punto me extiendo en la contestación a Anónimo en los comentarios a la primera parte del artículo.

Anónimo dijo...

Pues aquí hay uno que dice que la hay. Y parece serio.

http://asclepio.revistas.csic.es/index.php/asclepio/article/viewFile/2/2

Anónimo dijo...

Hola amigos (hola “Amante del musgo”. No daré tu nombre sin tu permiso). Aunque no me gusta participar en blogs “evolutivos” y similares (y cuando lo he hecho me he arrepentido), aquí me siento más cómodo (más protegido) para exponer unas reflexiones.
Me he decidido por tu afirmación de que no hay propuesta alternativa al darwinismo y por el siguiente “post”. Creo que, efectivamente, puede ser una buena idea leer con calma el artículo de, mi ya gran amigo, Mauricio Abdalla. Es posible que, si él lo ha comprendido, otros lo puedan comprender. Me he preguntado muchas veces porqué a muchos biólogos les resulta tan difícil reconocer una propuesta teórica como tal (sea acertada o no), y he llegado a pensar que, probablemente, como les han enseñado a asumir “inventos”, es decir especulaciones sin la menor base científica verificable, como hechos comprobados (el “Mundo ARN”, LUCA, Urbilateria, p + q = 1, el “gen egoísta”... por no hablar de “La “ teoría revelada), cuando se encuentran una propuesta (sea acertada o no) basada en datos y procesos que se pueden observar se quedan desconcertados. También es posible que como “La” teoría revelada pretende explicar todo y, como dijo Popper en un momento de lucidez, en realidad no explica nada, cuando una propuesta admite que puede llegar hasta un punto, a partir del cual habrá que esperar nuevos progresos, el resto no vale, porque hay que explicar todo. Ante lo impresionante de la enorme complejidad que reflejan los procesos evolutivos en los que están involucrados las bacterias y los virus, y su posible difusión por el Universo (las investigaciones de exobiología están en ello) sería de una soberbia estúpida, con los datos de que disponemos, pretender explicar cómo y cuando se organizaron. Puede que algún día se pueda explicar (si es que los del “libre mercado” y la “libre competencia” dejan tiempo). Y no me refiero a que, como dicen algunos simpáticos “colegas”, los hayan traído los extraterrestres. En definitiva, creo que a partir de donde se puede llegar con los datos existentes (la presencia de bacterias y virus en la etapa de formación de la Tierra), se pueden explicar, naturalmente, profundizando más en los conocimientos y huyendo de la concepción que nos han inculcado, los datos que refleja el registro fósil, que no son “excepciones” sino la regla, y que la teoría oficial no explica, por mucho que nos quieran convencer. También creo, aunque puedo estar equivocado, que esta visión abre un campo de una diferente interpretación sobre problemas en los que la visión convencional sigue estancada (aunque produciendo mucho dinero) como el cáncer, el SIDA los “virus emergentes” y otros...
Y, sobre todo, una concepción de las relaciones entre los seres vivos (Hombre incluido) menos sórdida que la que nos pretenden inculcar los predicadores de “la verdad revelada”.
Un abrazo.
Máximo Sandín

Anónimo dijo...

Hola de nuevo. No pretendo machacaros en plan “abuelo Cebolleta”, pero ya que por los temas que tratáis parecéis muy abiertos de mente (desde luego, más que yo, aunque seguro que eso es bueno en la gente joven, tal como van los descubrimientos biológicos), me he decidido a enviaros un artículo (una reseña de un libro) que apareció ayer en El País y que conecta con lo expuesto en este “post” (creo que se dice así). Creo que es un fiel reflejo de lo que comenta “Amante del musgo” , de la verdadera entidad del darwinismo. Desde luego, “los más aptos” lo tienen claro.
No volveré a daros el tostón, pero leedlo con calma.
Un abrazo.
Máximo Sandín


El origen de la Revolución Industrial
Una teoría da una explicación biológica al hito que cambió el mundo al principio del siglo XIX
NICHOLAS WADE - Nueva York - 12/09/2007



Durante miles de años, la mayoría de los habitantes de la tierra vivió en la miseria, primero como cazadores y recolectores y luego como campesinos o jornaleros. Pero con la Revolución Industrial, al principio del siglo XIX, algunas sociedades cambiaron esta pobreza ancestral por una afluencia increíble.
· La evolución y la historia
La noticia en otros webs
· webs en español
· en otros idiomas
El desfase en el nivel de vida entre los países más ricos y más pobres ha pasado de 4 a 1 a 50 a 1
La gente desarrolló las extrañas conductas necesarias para una economía moderna
Los genetistas están encontrando ejemplos de selección natural humana muy reciente
Historiadores y economistas han intentado comprender durante mucho tiempo cómo se produjo esta transición y por qué sólo se dio en determinados países. Un erudito que ha pasado los últimos 20 años estudiando archivos medievales ingleses ha propuesto respuestas asombrosas.
Gregory Clark, historiador de la economía en la Universidad de California en Davis, cree que la Revolución Industrial -el aumento del crecimiento económico que se produjo por primera vez en Inglaterra en torno a 1800- tuvo lugar debido a un cambio en la naturaleza de la población humana. En esa transformación, la gente desarrolló gradualmente las nuevas y extrañas conductas necesarias para hacer que funcione una economía moderna. Clark sostiene que los valores de clase media, como la no violencia, la alfabetización, unas jornadas laborales prolongadas y la voluntad de ahorro, no afloraron hasta recientemente.
Debido a que estos valores se volvieron más habituales en los siglos anteriores al XIX, ya fuera por transmisión cultural o por adaptación evolutiva, la población inglesa por fin fue lo bastante productiva como para escapar de la pobreza y pronto la siguieron otros países con un pasado agrícola igualmente dilatado.
Las ideas de Clark han circulado en artículos y manuscritos durante varios años, y ahora se plasman en el libro A Farewell to Alms (Princeton University Press)
[que se podría traducir por Adiós a las limosnas]. Los historiadores de la economía han elogiado su tesis, aunque muchos discrepan en algunos aspectos. "Éste es un libro fantástico que merece atención", señala Philip Hoffman, historiador del California Institute of Technology. Lo describe como "maravillosamente provocador" y un "auténtico desafío" para la escuela de pensamiento predominante, según la cual, son las instituciones las que moldean la historia de la economía.
Samuel Bowles, que estudia la evolución cultural en el Santa Fe Institute, dice que el trabajo de Clark es "una excelente sociología histórica y, a diferencia de la sociología del pasado, se inspira en la teoría económica moderna".
La base del trabajo de Clark es recabar datos a partir de los cuales puede reconstruir numerosas características de la economía inglesa del siglo XIII al XIX. Con estos datos, Clark demuestra, con mucha más claridad de lo que ha sido posible hasta la fecha, que la economía se encontraba encerrada en una trampa maltusiana: cada vez que una nueva tecnología incrementaba un poco la eficiencia de la producción, la población crecía, esas bocas adicionales consumían los excedentes y los ingresos medios caían a su nivel anterior.
Estos ingresos eran lamentablemente bajos en lo que respecta a la cantidad de trigo que podían costear. En 1790, el consumo medio por persona en Inglaterra todavía era de 2.322 kilocalorías diarias, y los pobres ingerían sólo 1.508. Las sociedades cazadoras-recolectoras vivientes llevan dietas de 2.300 kilocalorías o más. "El hombre primitivo comía bien en comparación con una de las sociedades más ricas del mundo en el siglo XIX", observa Clark.
La tendencia de la población a crecer con más rapidez que el suministro alimentario, lo cual mantiene a la mayoría al borde de la inanición, fue descrita por Thomas Malthus en su libro Ensayo sobre el principio de la población, de 1798. Esta trampa maltusiana, según demuestran los datos de Clark, gobernó la economía inglesa desde el siglo XIII hasta la Revolución Industrial y, a su parecer, probablemente haya constreñido a la humanidad durante toda su existencia. La única tregua llegó con desastres como la peste negra, cuando la población cayó en picado y durante varias generaciones los supervivientes tuvieron más para comer.
El libro de Malthus es célebre porque dio a Darwin la idea de la selección natural. Tras leer acerca de la lucha por la existencia que pronosticaba Malthus, Darwin escribió en su autobiografía: "Me di cuenta de que, en estas circunstancias, las variaciones favorables tenderían a preservarse y las adversas a ser destruidas... Aquí tenía por fin una teoría con la que trabajar".
Dado que la economía inglesa funcionaba según las limitaciones maltusianas, ¿no habría respondido de algún modo a las fuerzas de la selección natural que Darwin había vaticinado que aflorarían en esas condiciones? Clark empezó a preguntarse si la selección natural realmente había transformado la naturaleza de la población en algún sentido y, de ser así, si esto podía constituir la explicación faltante para la Revolución Industrial.
La Revolución Industrial, la primera huida de la trampa maltusiana, se produjo cuando la eficiencia de producción aceleró por fin, y creció lo suficientemente rápido como para superar al desarrollo de la población y permitir que aumentaran los ingresos medios. Se han ofrecido numerosas explicaciones para este brote de eficiencia, algunas económicas y otras políticas, pero ninguna es del todo satisfactoria, según los historiadores.
La primera idea de Clark era que la población tal vez había desarrollado una mayor resistencia a las enfermedades. La idea provenía del libro de Jared Diamond Armas, gérmenes y acero, en el que afirma que los europeos pudieron conquistar otras naciones en parte debido a su mayor inmunidad a las enfermedades. En apoyo a la idea de la resistencia, ciudades como Londres eran tan mugrientas y estaban tan azotadas por enfermedades que moría un tercio de la población de cada generación, y las pérdidas eran compensadas por inmigrantes del campo. Eso indicó a Clark que la población superviviente de Inglaterra podía ser descendiente de campesinos.
Reparó en que una manera de probar la idea era mediante el análisis de testamentos antiguos, que tal vez revelarían una conexión entre la salud y el número de la progenie. Así ocurrió, pero en la dirección opuesta a la que esperaba.
Generación tras generación, los ricos tenían más hijos supervivientes que los pobres, según demostró su estudio. Eso significaba que debió de producirse una movilidad social descendente de forma continua mientras los pobres no lograban reproducirse y la progenie de los ricos asumía sus ocupaciones. "Buena parte de la población moderna de Inglaterra desciende de las clases altas de la Edad Media", concluye.
Debido a que la progenie de los ricos dominaba todos los niveles de la sociedad, considera Clark, las conductas que contribuían a la riqueza tal vez se propagaron con ellos. Clark ha documentado que varios aspectos de lo que ahora podría denominarse los valores de la clase media, cambiaron significativamente desde los tiempos de las sociedades cazadoras-recolectoras hasta el siglo XIX. Aumentaron las jornadas laborales, crecieron la alfabetización y las nociones elementales de cálculo, y el nivel de violencia interpersonal disminuyó.
Otro cambio importante en la conducta, aduce Clark, fue un incremento de la preferencia de la gente por el ahorro en lugar del consumo instantáneo, que él ve reflejado en el declive permanente de los tipos de interés del siglo XIII al XIX.
"El ahorro, la prudencia, la negociación y el trabajo duro estaban convirtiéndose en valores para unas comunidades que antes habían sido derrochadoras, impulsivas, violentas y amantes del ocio", escribe Clark.
Resulta desconcertante que la Revolución Industrial no se produjera primero en las poblaciones mucho más numerosas de China o Japón. Clark ha hallado datos que demuestran que sus clases más ricas, los samuráis en Japón y la dinastía Qing en China, eran sorprendentemente estériles y, por tanto, no habrían generado la movilidad social descendente que propagó los valores en Inglaterra.
Tras la Revolución Industrial, el desfase en el nivel de vida entre los países más ricos y más pobres empezó a acelerarse y pasó de una disparidad de 4 a 1 en el siglo XVIII a más de 50 a 1 en la actualidad. Al igual que no existe una explicación consensuada sobre la Revolución Industrial, los economistas no pueden dilucidar la divergencia entre países ricos y pobres; de lo contrario, tendrían mejores remedios que ofrecer.
Muchos analistas apuntan a un fracaso de las instituciones políticas y sociales como el motivo por el que los países pobres siguen siendo pobres. Pero la medicina propuesta de la reforma institucional "no ha conseguido curar al paciente", escribe Clark. Compara "centros de culto" como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional con los médicos precientíficos que recetaban sangrías para afecciones que no comprendían.
Los historiadores solían aceptar las transformaciones en la conducta de la gente como explicación para acontecimientos económicos, como la teoría de Max Weber que relacionaba el auge del capitalismo con el protestantismo, pero muchos se adhieren ahora a la idea de los economistas de que todo el mundo se parece y responderá igual a los mismos incentivos. De ahí que pretendan explicar sucesos como la Revolución Industrial en relación con cambios en las instituciones y no en la gente. Para Clark, las instituciones y los incentivos han sido prácticamente los mismos en todo momento y no explican gran cosa.
Gran parte de los historiadores ha dado por sentado que el cambio evolutivo es demasiado gradual como para haber afectado a las poblaciones humanas en el periodo histórico. Sin embargo, los genetistas, que ahora cuentan con información del genoma humano, han empezado a detectar ejemplos cada vez más recientes de transformación evolutiva en el ser humano, como la propagación de la tolerancia a la lactosa en los pueblos ganaderos del norte de Europa hace sólo 5.000 años. Un estudio publicado en la última edición de The American Journal of Human Genetics ha hallado pruebas de selección natural activa en la población de Puerto Rico desde 1513.
Bowles, el economista de Santa Fe, no es "contrario a la idea" de que la transmisión genética de los valores capitalistas es importante, pero cree que todavía no se dispone de pruebas de ello. "Simplemente, no tenemos ni idea de qué es, y todo lo que estudiamos acaba siendo tremendamente pequeño", asegura. Las pruebas sobre la mayoría de las conductas sociales demuestran que son escasamente hereditarias.
La evolución y la historia
Si la Revolución Industrial estuvo motivada por cambios en la conducta de la gente, como propone el historiador Gregory Clark, entonces las poblaciones que no han tenido tiempo para adaptarse a las limitaciones maltusianas de las economías agrícolas no podrán alcanzar la misma eficiencia de producción.
Según Clark, los valores de la clase media necesarios para la productividad pudieron transmitirse cultural o genéticamente, pero parece inclinarse por la evolución como explicación. "Durante el largo periodo agrícola previo a la Revolución Industrial, el hombre se estuvo adaptando biológicamente al mundo económico moderno", escribe. "Por tanto, el triunfo del capitalismo en el mundo moderno podría radicar tanto en nuestros genes como en la ideología o la racionalidad".
Lo que se estaba heredando, en su opinión, no era una inteligencia más elevada: el ser cazador en una sociedad recolectora requiere unas habilidades considerablemente mayores que las acciones repetitivas de un trabajador agrícola. Se trata más bien de "un repertorio de aptitudes y disposiciones muy distintas de las del mundo preagrícola".
La reacción a la tesis de Clark entre sus colegas parece mayoritariamente favorable, aunque pocos coinciden con ella en su totalidad y muchos se muestran escépticos con el aspecto más novedoso: que el cambio evolutivo es un factor a ser considerado en la historia.
© The New York Times.

Anónimo dijo...

Ya me voy, ya me voy. Esta es la última, de verdad. Había enviado el artículo a Maurício Abdalla, una de las más inteligentes y mejores personas que he conocido. Le pedí permiso para enviaros su respuesta, y me acaba de llegar su autorización. Os la adjunto.

"Durante miles de años, la mayoría de los habitantes de la tierra vivió en la miseria, primero como cazadores y recolectores"

"los europeos pudieron conquistar otras naciones en parte debido a su mayor inmunidad a las enfermedades"

"Debido a que la progenie de los ricos dominaba todos los niveles de la sociedad, considera Clark, las conductas que contribuían a la riqueza tal vez se propagaron con ellos."

"el triunfo del capitalismo en el mundo moderno podría radicar tanto en nuestros genes como en la ideología o la racionalidad"

"transmisión genética de los valores capitalistas"

Querido Máximo,

No vas a engañarme. No existe ningun Clark (no es posible que exista). No hay tampoco el articulo de El País que me enviaste. Todo ha sido una farsa que tú has montado para decir que los darwinistas son terriblemente estupidos. Pero exageraste. No puedo creer que haya personas con una incapacidad mental tan grande. Las frases que he destacado arriba son ejemplos de tu exageración. Voy a seguir creyendo que el ser humano no es un fracaso total y que no es posible haber ejemplares de nuestra especie que estudian tanto y no consiguen obtener una pequeña porción de inteligencia.
Y no intentes probar que el artículo es real y que los cientificos toman estas ideas en serio, pues así puedo perder toda mi esperanza (además de vomitar en el teclado de mi ordenador).

Un abrazo,

Maurício.


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Amante del musgo dijo...

Hola Máximo, muchas gracias por tus intervenciones, es un lujazo tenerte por aquí.

Sería demasiado responder a todo en un sólo mensaje, así que de momento voy con lo de la propuesta alternativa al darwinismo, y dejamos el tema de la revolución industrial (que menuda tela) para más adelante:

Cuando los darwinistas piden una alternativa a su teoría, están pidiendo un modelo equivalente al darwinismo, es decir, una teoría muy simple que explique toda la evolución, es decir, todos y cada uno de los eventos evolutivos.

Es cierto que este complejo baile de virus, bacterias, y elementos móviles detrás de todos los eventos fundamentales de la evolución que proponéis algunos autores supera, de muy lejos, al neodarwinismo tanto en su capacidad explicativa de fenómenos como en su corroboración empírica (creo que en este blog ya se han anotado referencias de sobra como para demostrar que los datos reales de campo y laboratorio contradicen tozudamente la doctrina neodarwinista).

Sin embargo, mi impresión es que toda esta asombrosa capacidad de organización, asociación, y simbiosis entre biomoléculas, bacterias, y organismos en general aún escapa nuestra comprensión, quizás demasiado enclaustrada en la racionalidad aislada y atrofiada del mundo moderno de la que hablo en el post "Una vez más, Oriente".

A pesar de que el darwinismo no sea explicativo en sí (hecho del que es posible darse cuenta con apenas un poco de reflexión libre de los dogmas inculcados durante nuestra educación), y que además resulta empíricamente erróneo, pretende presentar un principio fundamental subyacente a toda la evolución: La Selección Natural, también llamada "motor de la evolución".

Claro que se han propuesto alternativas al darwinismo. Y mucho más que alternativas, puesto que el darwinismo, como hemos visto, es tan débil desde todos los puntos de vista que ni siquiera puede considerarse una alternativa en sí. A lo que yo me refería es a la ausencia de unas leyes o principios fundamentales que subyacieran a toda esa vasta complejidad que, tal y como se ha propuesto, rige los cambios evolutivos. Por eso, lo que dije no fue exactamente que no hubiera una "propuesta alternativa al darwinismo", sino que carecíamos de una teoría fundamental de la evolución equivalente a la de Hamer en medicina, lo cual, incorrecto o no, es en realidad bastante diferente.

Después, como te comentaba en mi e-mail, repasé tu artículo "Sucesos excepcionales de la evolución" (que se puede consultar en http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/ , o sobre el papel en el libro "Pensando la evolución, pensando la vida"), me di cuenta de que en la parte final si se describen unos principios fundamentales, relacionados con la tendencia a la complejidad y la reducción de entropía como la que se describe en la termodinámica de los sistemas disipativos: La evolución se basa en procesos de integración de sistemas complejos que están en la base de todos los eventos fundamentales "sucesos excepcionales de la evolución". La vida, que sería una propiedad inmanente del universo, además presenta desde muy pronto un lenguaje muy claro y definido que le permite autoorganizarse muy por encima de la fenomenología estocásitica en las secuencias de nucleótidos: Por ejemplo, toda la información fundamental para formar tejidos y órganos animales se escribe en un "metalenguaje" de "sintagmas" genómicos, en palabras de García Bellido, que desde el cámbrico ha permanecido básicamente inalterado sin ser sujeto a la acumulación de variantes en las secuencias génicas originadas al azar y se encuentra por tanto por encima de éstas (para poder escribir nuevos "parrafos" en este metalenguaje son necesarias reorganizaciones cromosómicas).

De todos modos yo estoy convencido de que nos queda mucho por descubrir, y precisamente en el nivel más básico, el de los principios fundamentales.

Anónimo dijo...

Hola colega. Lo que es “un lujazo” es tener ex-alumnos como tú. Por cierto, ¿has visto el Quercus de este mes? Los de este curso han sido fantásticos.
Te respondo porque te has dirigido a mí y me parecía feo dejarte sin respuesta, pero no quiero participar en “blogs” porque no tengo ganas de pasar malos ratos. Hay una serie de “sicopatillas” inquisidores que parecen dispuestos a perseguirme hasta el fin del mundo y me resulta muy desagradable recibir insultos (a veces, con inventos sobre lo que yo digo) de estudiantes. Voy a aprovechar, por si alguno de ellos lee esto, aunque no tengo mucha esperanza porque los fanáticos se limitan a dar vueltas sobre lo suyo y no leen (ni reflexionan) sobre otras posibilidades, y si lo leen parece que no lo entienden o no quieren entenderlo (me temo que me voy a enrollar), para decir que me resulta incomprensible esa actitud en chicos jóvenes. Me produce verdadera angustia. Comprendo a algunos de mis colegas que llevan 30 años explicando la evolución con p+q=1 cuando les dices (y lo comprenden) que los datos de los genomas y de ENCODE demuestran que la realidad no es así, que eso se hipotetizó cuando no se conocía nada de la naturaleza de la información genética y que todo lo que se elabore sobre esa base es erróneo, se deben sentir muy mal y comprendo su respuesta violenta. Pero en gente que está empezando no lo entiendo. Deberían alegrarse, como me pasa a mí, que salto en la silla, cuando aparecen cosas nuevas (aunque muchas veces deformadas por la interpretación “convencional”), porque eso les da posibilidad de aportar nuevas ideas, de profundizar en el conocimiento, de ver lo increíblemente complejo y fantástico (y precioso, aunque sea una cursilada) que es todo lo relacionado con la vida…
En fin, ellos verán…
¡Ah!, me había olvidado. Dicen los inquisidores que tiene noticias de que soy un dictador con mis alumnos. Mejor será olvidarnos de ellos.
Ya no sé si hay sitio para lo que pretendía. Responder a tu mensaje sobre “La teoría que explique todo”. Yo eso lo dejo para los creacionistas y los darvinistas. Creo que la Ciencia explica hasta donde puede, …y a seguir dándole al tarro.
Te dejo, que tengo que estudiar. Intentaré responderte más tarde.
Un fuerte abrazo.
Máximo

Anónimo dijo...

Hola. Ya estoy en el refugio. Vaya lloriqueo que me he pegado esta mañana (por eso no me gusta participar en blogs. Cuando lo leo después se me abren las carnes. Seguro que también me arrepentiré de este comentario). Voy a intentar responderte lo más brevemente posible como despedida.
Creo que intentar encontrar “una Ley” que explique todo sobre la vida es una de las deformaciones mentales “decimonónicas”que nos ha producido el darwinismo a los biólogos (incluso a los que pretendemos ser críticos). Me parece que intentar explicar la enorme complejidad de la vida y de los sucesos por los que ha pasado mediante un o unos “principios generales” es una ingenuidad. Me parecen muy bien las construcciones teóricas como la autopoyesis, las redes de información, la autoorganización, incluso los sistemas complejos, etc., pero aparte de aplicar a la vida conceptos más o menos abstractos que, efectivamente se ajustan más a los fenómenos de la vida que el reduccionismo clásico, creo que no está de más ir sumando e interrelacionando datos biológicos concretos, observables, que se pueden investigar experimentalmente, y llegar mediante este proceso, que si no recuerdo mal se denomina método científico, hasta donde nos lleven los datos de que disponemos por el momento. Sinceramente, creo que no se puede aspirar a más (que ya es suficiente) y me parece más razonable (no diré honesto) elaborar una propuesta teórica (siempre provisionales, como sabrás) a partir de los datos de que se dispone, ahora que disponemos de bastante información fiable, que partir de un dogma indiscutible e intentar amoldar los nuevos datos, que no se parecen ni por asomo a lo que se pensaba, a ese dogma. Me conformo con seguir intentando eso y no aspiro a más. Como tú dices, nos queda mucho por descubrir. Lo malo son las interpretaciones deformadas y los cuentos que nos han contado. Mira: me han pasado, con todo el cariño, un texto para un libro de instituto, por si quería aportar algo. No he podido poner nada porque habría que cambiar el texto entero. Lamarck y el cuello de la jirafa, el viaje del Beagle y el “descubrimiento” de la evolución, la polilla del abedul, p+q, ... cuando esos chicos lleguen a la universidad cómo les explicas que las cosas no son verdad “porque vienen el los libros”. Y, hablando de universidad (antes lo escribía con mayúscula), comienzan los “Masters” para formar “especialistas” con un concepto de instituto: se les cuenta lo que tienen que saber (ya se sabe todo), se lo aprenden y les dan un título.
Con tantos datos nuevos y tan impresionantes, con todo lo que hay que repensar, rehacer y debatir, ya no habrá biólogos que puedan rehacer la biología. Serán “master en bioquímica” o en “gestión ambiental”.... La Universidad se acaba amigo. Y esto tampoco hay quien lo pare.
Un fuerte abrazo.
Máximo

Amante del musgo dijo...

mi también me ha parecido siempre una ingenuidad pretender que una ley o principios generales sencillos lo expliquen todo, la evolución de la vida orgánica de los pies a la cabeza. Y aún más alucinante que se pretenda que esa ley fundamental sea algo tan burdo como el neodarwinismo, un modelo basado en la reproducción diferencial entre organismos y otros fenómenos de la dinámica de poblaciones.

Lo más absurdo de todo no es el hecho de que este modelo se tome más o menos en serio, sino la amplitud explicativa que se le otorga: La de ley fundamental de la evolución, hasta el punto de ser la explicación única de toda la evolución. La prueba de que esto es así es que cada vez que se descubre un modelo o mecanismo que podría generar evolución, de entrada es rechazado de pleno: Parece que no puede existir nada que no sea el azar y la Selección Natural. Por ejemplo, a Margulis le costó décadas de arduo trabajo que la comunidad científica aceptara algo tan inapelable como la endosimbiosis, y aún hay quien pretende que no es más que un caso particular de "selección natural". Esto es lo que yo llamo un panorama de atrofia intelectual profunda.

Sigo pensando que la única actitud honesta y constructiva posible en Ciencia (entendiendo por "Ciencia" la ciencia moderna occidental) es a la que tú aludes: No aceptar ninguna teoría como dogma absoluto e inquebrantable, estar siempre abierto a un cambio de paradigma que será siempre provisional, como bien explicó Khun.

Actualmente sin embargo, a la vez pienso que "el universo está ahí" y existen ciertos principios fundamentales, independientes de toda construcción teórica que elaboremos y de la evolución de nuestros modelos explicativos del mundo.

Eso sí, hay que saber colocar esos "principios" en su justo lugar: Lo burdo del darwinismo es que sitúa un modelo muy superficial, basado en un mecanismo que actúa en un nivel muy concreto (la dinámica de poblaciones), en la categoría de principio fundamental, de fuerza creadora del universo. Y da la impresión de que cuando se exige "un modelo alternativo" para poder rechazar éste (lo que ya de por sí no tiene ningún sentido, porque si algo no funciona no funciona), se está pidiendo en realidad un modelo de similares características: Que un mecanismo sencillo, situado en un nivel muy concreto y fácil de aprehender racionalmente, se sitúe a la altura de principio fundamental regidor de la evolución. Es decir, otra explicación superficial de la vida.

Ahora bien, todo este tema de los "principios fundamentales" toca directamente un tema por el que mi interés se ha ido acrecentando en los últimos años: Las Ciencias Tradicionales. Pero como no me gustaría salirme de los límites conceptuales de la ciencia moderna en la discusión de este post, trasladaré el desarrollo de este tema a donde corresponde, el post "Una vez más, Oriente" que trata precisamente sobre esto. Voy a cortar lo que llevo de mensaje y pegarlo allí como punto de partida de dicho desarrollo.

Lo de la Universidad, con mayúscula o sin ella, está cada vez más claro. Se está convirtiendo en un espacio que no deja lugar a otra cosa que no sea el puro y simple lavado de cerebro, salvo por ciertos reductos que aún persisten contra viento y marea (no quiero mirar a nadie).

Y en cuanto a la hazaña científica de Clark, la verdad es que no me sorprende en absoluto. Y tampoco entiendo porqué le sorprende tanto a Mauricio. Él describe en su libro mejor que nadie la racionalidad subyacente a nuestra sociedad y sus expresiones culturales (como la ciencia). La misma racionalidad que sostiene el neodarwinismo y el liberalismo económico elaborará con toda predictibilidad teorías como esta. Cozamos a fuego lento la idea de progreso, aderezada con tres cucharadas soperas de reduccionismo científico batido con individualismo (también llamada salsa darwinista), y el plato está servido. No olvidemos retirar antes cualquier resto de inteligencia que quede en la bandeja, eso sí, no sea que nos vaya a dar una indigestión.

Bueno, otro abrazo gordo para tí, que me enrollo más que las persianas.