El negocio del cáncer
TASAS ALTÍSIMAS
Cada año, son diagnosticados en Estados Unidos unos 184.000 nuevos casos de cáncer de mama. Si la tasa de cáncer fuera en Estados Unidos idéntica a la de Asia, donde las mujeres tienen cinco veces menos predisposición a contraer un cáncer de mama que en Estados Unidos, en Canadá o en Europa, sólo habrían alrededor de 35.000 nuevos casos declarados cada año. Lo que significa que 150.000 mujeres no serían alcanzadas por el cáncer de mama. Además, cuando las mujeres asiáticas emigran hacia los países occidentales, su tasa de cáncer de mama, en el espacio de una generación, alcanza la de los autóctonos. El problema, por lo tanto, no es de orden genético.Sin embargo, el estilo de vida de Asia es diferente al de Occidente, pero las características que explicarían por qué las mujeres de estos países tienen una tasa de cáncer de mama más baja... quedan por estudiar. No obstante, ni la American Cancer Society, ni ninguna otra asociación del mismo tipo, ha mostrado el menor interés por lo que se refiere a la promoción de este tipo de estudios y a la traducción de estos resultados con la experiencia propia de los países occidentales. El cáncer de mama es sólo un ejemplo entre otros. El asunto principal es saber quién orienta la política sobre el cáncer. Cómo y por qué se toman decisiones para tratar esta epidemia, que, bajo cualquier forma, alcanza a una persona sobre tres en una época dada de su vida. Ciertamente, hay algo que no funciona en esta política que no considera al cáncer en su globalidad cuando esta enfermedad puede ser evitada en la mayor parte de los casos. ¿Por qué esto es así?
UN COMPLEJO MALIGNO
Para entender el control estricto ejercitado sobre la política social del cáncer hay que dirigir la mirada sobre una coalición de intereses comunes que se puede nombrar, por falta de un término oficial, el "complejo médico-industrial". Este conjunto de industrias y de instituciones médicas, como la American Cancer Society, dirige la investigación, desarrolla y comercializa los medicamentos, el material médico, las instalaciones, y prové diferentes infraestructuras terapéuticas. La parte representada por el cáncer proporciona mucho dinero al complejo médico-industrial. En estos últimos cincuenta años, los presupuestos dedicados a la investigación sobre el cáncer han sido millonarios. Las infraestructuras para el diagnóstico precoz del cáncer y sus medicamentos engullen la mayor parte de los gastos anuales en salud de un país.El término "complejo médico-industrial", es necesario especificarlo, no tiene nada de elogioso. En 1959, el presidente Eisenhower, al final de su mandato, avisaba de un "complejo militar-industrial" que adulteraba la política militar y la política social en razón de su prejuicio a favor de la producción de material militar. Asimismo, el "complejo médico-industrial" desvía la política "sanitaria" de sus verdaderos objetivos. A lo mejor, este conjunto procura mejores diagnósticos, nuevos tratamientos e instalaciones médicas de primer orden. A lo peor, bloquea un amplio programa de prevención del cáncer.
¿CÓMO PREVENIR EL CÁNCER?
Antes de ver cómo este consorcio médico-industrial puede bloquear un trámite preventivo, se tiene que confirmar si el cáncer puede ser realmente evitado. La respuesta está esencialmente basada en estadísticas comparativas de los cánceres entre las regiones y los países. John Higginson (2), epidemiólogo del cáncer y director del Centro Internacional de Investigación del Cáncer (CIRC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Lyon, fue uno de los primeros científicos que sacó estas conclusiones, directamente a partir de datos tales como el bajo porcentaje de cáncer de mama en Asia. Ya por los años cincuenta, Higginson concluía que de un 80 a un 90% del conjunto de los cánceres son provocados por factores medioambientales. Higginson definía el término "medio ambiente" como la experiencia entera de una vida: su situación familiar, lo que Ud. come, dónde vive, dónde trabaja, el aire que respira, la comida y el agua que ingiere... Higginson no creía en una causa única, sino más bien en un conjunto de factores interactivos que llevan a la enfermedad. "Se puede evitar el cáncer", decía Higginson, "si identificamos y tenemos la capacidad y el propósito de interesarnos por estos factores". Han transcurrido cincuenta años desde los estudios de Higginson, cincuenta años durante los cuales no se ha emprendido ningún estudio metódico de los factores responsables del cáncer. El complejo médico-industrial se preocupa, en efecto, sólo y de manera casi exclusiva del tratamiento al nivel individual y del descubrimiento de una terapia. Por lo tanto, sólo nos podemos preguntar en qué medida la ausencia de un enfoque preventivo sirve a los intereses del consorcio médico-industrial.
TRATAMIENTOS, ¿MODAS?
El cáncer desafía cualquier descripción cómoda y los científicos no saben cómo se podría curar, ni siquiera si es posible. Se podría pues imaginar que este inmenso ejército de investigadores avanza sobre un extenso frente, explorando cada pista. No hay nada de eso. Lewis Thomas, en otro tiempo presidente del Memorial Sloan Kettering Cancer Institute de Nueva York, se quejaba recientemente de que el conjunto de las operaciones sobre la investigación contra el cáncer se había vuelto demasiado burocrático, demasiado molesto , y demasiado orientado. Los burócratas, decía, "desperdician la posibilidad de descubrimientos que se encuentran probablemente justo delante de nosotros" (3).Albert Tannenbaum, presidente de la organización profesional American Association Cancer Research, acusaba a sus colegas investigadores, desde 1957, de saltar de un modo a otro: terapia de transplantes, inmunología, cancerogénesis, actividad enzimática, quimioterapia, nuevos tests de diagnósticos precoces... Tannenbaum, al igual que Thomas, reconocía la inmensidad de nuestra ignorancia a propósito del cáncer y nuestra locura al descartar cualquier vía de investigación.Estamos actualmente a principios del tercer milenio, con investigadores que siguen pasando de un modo al otro. Hoy los genes son puestos en primer plano. Los investigadores han anunciado el descubrimiento del gen responsable del cáncer de colon, del cáncer de mama y de muchos otros igualmente. Pero ¿qué puede aportar el descubrimiento de este gen al paciente atacado por un cáncer de colon o de mama? Claudio Stern, un biólogo de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha aplacado cualquier entusiasmo. Ha dicho: "Descubrir un gen es como tratar de aprender un idioma a partir de un diccionario (4). Se retienen las palabras sin conocer el contexto en el cual estas palabras son utilizadas".
2. Maught, T. Cancer and the environment: Higginson speaks out Science, 205, pp 1363-1366. 1979.
3. Thomas, L,. The lines of Cancer Research. Medical World News, 12 de julio de 1974, pp 31-42.
4. Stern, Claudio, citado por Sandra Blakeslee, ¿Some biologists ask: Are genes everything?, New York Times, 2 de septiembre de 1997, pC1.
Rose Hume Hall (Fragmento de artículo publicado en The Ecologist)





