domingo, 13 de mayo de 2007

La Historia Oculta (I)






























LA HISTORIA QUE NO NOS CUENTAN


La historia que aprendemos en la enseñanza secundaria es fundamentalmente la historia de los reyes, guerras, luchas por el poder, y expansiones territoriales de los reinos e imperios (y más concretamente, de los reinos e imperios europeos o cercanos geográficamente a Europa). También se nos habla de arte y arquitectura monumental (rara vez de la “arquitectura civil”), pero únicamente de características de diseño, rasgos estéticos, y en general detalles acerca de la forma, mientras que la información que nos llega sobre su simbolismo, es decir, su contenido es muy superficial o incluso inexistente.

El “período histórico” es comúnmente definido como el periodo del que se disponen documentos escritos, pero es la existencia de la guerra, dominación territorial, y llucha por el poder la que realmente demarca espaciotemporalmente la historia que estudiamos. Como consecuencia, en nuestro imaginario colectivo, existe primero una larga época en la que el hombre evoluciona del mono, inventa el fuego y la caza y vive en las cavernas; después, se inventa la agricultura y la ganadería y la gente comienza a vivir en granjas; y por último, una vez que existe el excedente, la gente comienza a pelearse y a guerrear y entonces comienza la historia y la civilización. Con sus más y sus menos, esta visión de la historia antigua domina el pensamiento contemporáneo, entre personas de todas las edades, tendencias políticas, nivel cultural, etc.

Sin embargo, aunque en nuestro libro de texto se pase de la revolución neolítica y las granjas en el río en la página 13 a las guerras del imperio acadio en Mesopotamia en la 14, lo cierto es que entre un suceso y otro hay miles de años de historia de civilización, comercio, ciudades, navegación, arte, e incluso escritura.

La sorprendente antigüedad de la civilización se constató ya en los años 60 con la aplicación de la datación por carbono 14 de yacimientos neolíticos, calcolíticos, y de la Edad del Bronce en todo el mundo. Aunque la resistencia del stablishment intelectual a este descubrimiento fue muy fuerte, se expuso todo tipo de objeciones, y se aplicó la máxima dureza en los criterios de aceptación de hallazgos, hoy por hoy su veracidad empírica es inapelable. Lo que se hace es, simplemente, no hablar de ello.

Y precisamente es “hablar de ello” lo que haremos en esta nueva saga hereje. Hablaremos de lo que la arqueología y la investigación histórica nos dicen acerca de los miles de años de historia que se ignoran sistemáticamente en la enseñanza, y de la reinterpretación de toda la historia antigua a la luz de esta información. Nos centraremos, de momento, en los acontecimientos pertinentes al origen de nuestra civilización occidental, pero la historia oculta es aún mucho más. Es la historia de continentes enteros, y también la historia de la vida cotidiana en casas, calles y campos, de percepciones del mundo y modos de vida que no podemos llegar a imaginar, y ni siquiera ver aunque nos los pusieran delante de nuestras narices porque sencillamente no los concebimos.

LA CIVILIZACIÓN CALCOLÍTICA


Gracias al trabajo de arqueólogos como Marija Gimbutas en Europa del Este o James Melaart en Anatolia y Oriente Medio, conocemos la existencia de sociedades neolíticas que alcanzaron un muy temprano y alto grado de desarrollo en Asia occidental, Europa oriental, y valle del Nilo. Merece especial mención la obra de Gimbutas (posando en la imagen abajo a la derecha), que a lo largo de décadas cotejó información directa de más de 3000 yacimientos diferentes desde las islas griegas hasta el sur de Polonia, pertenecientes a lo que ella acuñó como "civilizaciones de la Antigua Europa" (que merecerán un estudio detallado en un capítulo aparte). Estos investigadores constataron el desarrollo de núcleos urbanos con poblaciones de miles de habitantes ya en el séptimo milenio antes de cristo, como es el célebre caso de Catal Hüyuk en Anatolia (la imagen superior es una hipotética reconstrucción de la vida en esta población). Todos estos pueblos neolíticos están interconectados por una red de comercio o intercambio: Encontramos grandes cantidades de estatuillas y objetos de obsidiana en poblaciones distantes en miles de kilómetros de cualquier región volcánica.

Estas sociedades evolucionan progresivamente y en continuidad sin ningún tipo de alteración brusca (no hay el menor digno de guerras, saqueos, incendios, crisis económicas, etc...) hasta desembocar en un estadío de desarrollo que en arqueología se conoce como calcolítico. Ya en el 5500 a.c. podemos hablar de civilización calcolítica en las islas del Egeo, parte de Europa oriental, Anatolia y Oriente Medio. Veamos sus características:

1. Desarrollo cultural y tecnológico.

- Se practica la agricultura de una gran variedad de hortalizas, legumbres, frutales, y cereales. Canalización de aguas y complejos sistemas de irrigación.
- Están domesticados todos los animales que hoy día se emplean en estas regiones del mundo, excepto el caballo.
- Uso extendido del telar, el horno de pan, y la alfarería.
- Se trabajan materiales como el mármol, la obsidiana, el marfil, el oro, la plata, el cobre, y el estaño.
- Abundante producción artística (estatuas, adornos corporales, pintura de vivos colores en cerámica [imagen derecha, Cucuteni, Rumanía], telas, todo tipo de útiles y objetos…) que abarcaba todos los aspectos de la vida cotidiana. Elevado grado de expresividad artística, sugerencia, y simbolismo, especialmente en cerámica y estatuillas, que nos ofrecen además mucha información acerca del tipo de ropa, modo de vida, etc… Sólo en el yacimiento de Vinca, en los Balcanes centrales, Gimbutas desenterró más de 2000 estatuillas del sexto milenio a. C.
- Navegación por barco de vela. En varias vasijas del sexto milenio antes de cristo aparecen barcos de vela dibujados. Gracias a los yacimientos de las islas del Egeo conocemos, además, que el comercio marítimo era ya abundante.
- Centros urbanos de hasta 20.000 habitantes
- Existencia de la escritura: No se han encontrado largos textos como en el caso de las posteriores tablillas cretenses, mesopotámicas, o egipcias, pero sí numerosos objetos con inscripciones que no han podido ser descifradas. Los más antiguos pertenecen a la cultura Vinca (Balcanes centrales), datados entre el 5500 y 5300 a.c.

2. Características sociales

-En primer lugar, parecen sociedades fundamentalmente igualitarias. No se han encontrado, por ejemplo, diferencias notables entre enterramientos, que es donde mejor se atestigua arqueológicamente la existencia de clases sociales. Así como no observamos diferencias en la suntuosidad de las tumbas, tampoco en la de las viviendas, que eran en general amplias y bien surtidas. Gimbutas solía ironizar señalando que el nivel de vida medio entre sus equipos de excavación era claramente inferior al de las poblaciones que desenterraban.

-La relación entre unas poblaciones y otras era pacífica. Al igual que ocurre con el neolítico, no existe, a lo largo de milenios, el menor rastro de saqueo o invasión. En el arte, que representa gran cantidad de escenas de la vida cotidian y muestra una gran riqueza de motivos y simbología, no aparecen nunca guerreros, personas armadas, escenas de guerra o cualquier motivo directa o indirectamente perteneciente a la imaginería bélica. Las ciudades no se construyen en lugares estratégicamente defensivos, como riscos y altos escarpados, sino en llanuras abiertas. No hay murallas ni estructuras defensivas (la única excepción es la célebre "muralla de Jericó", que actualmente es considerada por muchos investigadores como un dique de contención de agua, y desde luego no constituye una prueba de existencia de estructuras defensivas). Tampoco espadas, armaduras, ni ningún otro pertrecho de guerra. Parece que podríamos, en definitiva, poner el Imagine de John Lennon para describir este mundo antiguo y olvidado, con la diferencia de que ya no sería sólo para soñadores (como el que escribe estas líneas) sino también para cualquiera con un mínimo de interés por la historia antigua.

-El arte denota un elevado grado de sensibilidad (imagen abajo a la izquierda, estatuillas de la cultura calcolítica cucuteni, en Rumanía). Existe, por supuesto, mucha controversia en cuanto a su interpretación, como por ejemplo si contiene espiritualidad o únicamente recreación. Pero lo que es indudable es que su simbolismo (dominado por figuras femeninas, animales como serpientes, toros, sapos, aves y peces, híbridos de mujer y animal, fuerzas y ciclos de la naturaleza, o interesantes símbolos como el vórtice, el huevo, la serpiente, la espiral, o las ondas) guarda una continuidad tanto con las anteriores sociedades neolíticas y paleolíticas, como las posteriores prepatriarcales y transicionales de la Edad del Bronce, estas últimas ya con un indudable desarrollo de la espiritualidad. Todo este simbolismo contrasta agudamente con el denominado simbolismo “patriarcal”, del que hablaremos más adelante, y que sustituye rupturísticamente al anterior durante de un largo e interesante periodo que coincide aproximadamente con la Edad del Bronce y que aquí denominaremos “la Gran Transición” o, simplemente, “la Transición”. De este periodo tratará la tercera entrega de “La Historia Oculta”.

Una conclusión fundamental extraíble de la información aquí expuesta, es que el hecho de la aparición del excedente, o la sociedad excedentaria, no parece ser en absoluto, y al contrario de la creencia común, el detonante que originó las guerras, las clases sociales, o la lucha por el poder. La sociedad neolítica era ya hasta cierto grado excedentaria (lo suficiente para desarrollar abundante arte, centros urbanos, comercio, etc.), y no cabe duda de que la calcolítica era generosamente excedentaria. La mayor parte de las sociedades calcolíticas coexistieron durante dos mil años sin guerras ni conquistas, y algunas mucho más que eso, adentrándose incluso hasta el Bronce final como en el caso de Creta y Anatolia occidental, donde están registrados la friolera de 6000 años de historia de civilización con sociedades desarrolladas sin signos de saqueos, guerras, destrucción, y todo tipo de representación o imaginería bélica. Si tenemos en cuenta que el desarrollo urbano precede, de lejos, a las civilizaciones calcolíticas que hemos descrito, haciendo números podemos comprobar fácilmente que esos periodos pacíficos entre poblaciones desarrolladas superan a menudo el lapso que cubre toda la historia comúnmente conocida. La historia oculta es inmensa.

Texto: Joan Coy
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Para leer la segunda y tercera parte de esta serie de artículos, pinchar en los siguientes enlaces:
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La historia oculta - Segunda parte
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Fuentes:

CASHFORD, J. The myth of the Goddess: Evolution and Image, Viking/Penguin, Londres, 1991.

EISLER, R. El Cáliz y la Espada, Martínez de Murguía, Madrid, 1996.

GIMBUTAS, M. The Goddesses and gods of old Europe, University of California Press, Berkeley, 1974.

GIMBUTAS, M. The language of the Goddess, HarperCollins, Nueva York, 1989.

MELLAART, J. Catal Huyuk, McGraw-Hill, 1967.

MELLAART, J. The Chalcolithic and Early Bronze Ages in Near East and Anatolia, Khayats, Beirut, 1966.

PIGEM, J. La Civilización de la Diosa. Revista Integral.
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Las cinco leyes biológicas (III)


La tercer ley biológica.


El sistema ontogenético de las «enfermedades»


(Cáncer o equivalentes al cáncer) como SBS (programa biológico especial adecuado).
En el esquema, se disciernen dos zonas: una zona inferior amarilla y una zona superior roja.
La parte amarilla corresponde con el cerebro antiguo: formado por tronco cerebral (zona amarilla del esquema del cerebro), y el cerebelo o mesodermo cerebeloso(zona amarilla con estrías naranjas), que proviene de la hoja embrionaria media o mesodermo.
La parte roja es cerebro nuevo, formado por mesodermo cerebral y ectodermo.
Miremos otra vez el esquema: podemos ver que al nivel del cerebro antiguo, la fase activa del conflicto se caracteriza por una multiplicación celular; luego, durante la fase de curación, después de la solución del conflicto (CL), que llamamos también fase post-conflictolítica (o fase PCL), el tumor se verá eliminado por micobacterias (tuberculosis).
En lo que concierne el cerebro (zona roja), es todo lo contrario: en fase activa del conflicto, hay destrucción celular (necrosis y úlcera) y en fase PCL, aquellas necrosis y úlceras serán rellenadas y curadas.


La restitución y la curación de las necrosis y de las úlceras en fase PCL fueron llamados cánceres y sarcomas, ya que entonces se notaba una multiplicación de células y núcleos gruesos (mitosis). En realidad, aquello ocurría con el propósito de la curación, mas nadie lo sabía.
La llave del misterio es que tenemos también que tener en cuenta la hoja embrionaria y la localización del relé cerebral específico al órgano. Así, ahora podemos muy claramente clasificar todos los cánceres y las enfermedades equivalentes al cáncer (que no eran más que una de las fases) y podemos encontrar del mismo modo, los síntomas y las relaciones de la fase complementaria.


Con la tercera ley biológica, podemos comprender las causas, la base de todos los fenómenos de la naturaleza en la medicina:


Podemos comprender que los SBS de cada hoja embrionaria son unos hechos que vuelven con regularidad tanto en nosotros como en todas las criaturas, unos hechos programados en nuestro cerebro desde hace millones de años, que se desarrollan más o menos del mismo modo, igualmente desde hace millones de años.


Nos está dado comprender ahora por qué aquellos fenómenos adecuados fueron creados por la naturaleza de distintos modos, ya que existen varias hojas embrionarias.
Podemos saber por qué no nos era posible comprender el cáncer, mientras no habíamos entendido las causas y los efectos y, sobre todo, el mecanismo de creación de nuestra evolución en relación con nuestros programas conflictivos biológicos. Es la razón por la que, en nuestra ignorancia, siempre habíamos pretendido que el cáncer era inembargable, maligno, que se trataba de un fenómeno totalmente incontrolable y que evolucionaba de una manera salvaje, que nadie podía entender. ¡Todo aquello era falso!.


El cáncer y todas las demás supuestas enfermedades que comprendemos ahora como programas biológicos adecuados (SBS) son de lo más sensato, lógico y comprensíble. Todo está gobernado por las cinco leyes biológicas de la naturaleza, como se lo estoy explicando. Lo que constituye un verdadero punto de vista científico, ante las 5000 hipótesis no probadas e imposibles de probar de la medicina convencional.

Autor: Doctor Ryke Geerd Hammer