miércoles 29 de abril de 2009

Gaia y la evolución


Parece que, al fín, las obras científicas que revisan radicalmente el paradigma dominante en biología comienzan a proliferar. Tras Máximo Sandín, nuevamente un autor ibérico asume este valiente papel: Se trata de Carlos Castro de Carranza, profesor de Física Aplicada y Ecología y Desarrollo en la Universidad de Valladolid. Mientras que en el caso de Sandín, una gran parte del peso específico de los argumentos giraba en torno a la fenomenología "micro" (Genética del Desarrollo, Genómica Comparativa, Microbiología...), Castro de Carranza parte fundamentalmente de la fenomenología más "macro" que ha abordado hasta el momento la biología: Gaia. Con fecha de publicación en 2008, el estupendo libro "El origen de Gaia" (Editorial Abecedario) dio a conocer su trabajo. 2009 ha arrancado con un nuevo artículo "El año de Darwin y Lovelock", del cual reproducimos a continuación la primera parte.

El año de Darwin y Lovelock
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Carlos de Castro Carranza
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1ª parte: Hipótesis Gaia y teoría Gaia

La intuición de que la Tierra es un ente vivo ha circulado y permeado casi todas las culturas en algún momento. En muchas culturas de cazadores-recolectores, el animismo, la idea de que todo lo que nos rodea está vivo (y tiene alma), es muy frecuente. Incluso la idea de que el conjunto del cosmos es una entidad viva es bastante común. No sólo merecen respeto los animales y las plantas, sino el todo, que se identifica como un ser vivo.
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En la antigüedad de nuestra cultura (la que hoy llamamos occidental) romanos y griegos dan un carácter de diosa a Gea o Gaia, la madre Tierra.Así, Tales de Mileto compara a la Tierra con un animal. Y para Anaximandro y Pitágoras la Tierra es un organismo.
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La idea no muere en el Renacimiento: Para Gilbert (1600), redescubridor de la brújula, la Tierra es un organismo con una especie de instinto de supervivencia. Y Kepler, el astrónomo, la trata en sus escritos como si estuviese viva.
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Sigue viva en el modernismo y el romanticismo. Los alquimistas (entre ellos Newton), no descartan incluso que el Cosmos entero sea un ente vivo. Y para los románticos, sobre todo alemanes (Goethe, Beethoven -la 6ª sinfonía-, Hutton, Humboltz...) la vida se sublima a cotas tan altas que mantienen esta idea, aunque el ser humano sea el organismo capaz de lo mejor (y de lo peor).
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Concretamente Hutton propone crear una nueva ciencia: la Geofisiología (fisiología de la Tierra) y trabaja con la idea de la Tierra como un superorganismo. Suess acuña el término Biosfera que luego utilizará Vernadsky en ideas científicas que preceden a las ideas de la hipótesis Gaia de Lovelock. En el fondo, a partir del Renacimiento, lo que se separan son dos visiones distintas del mundo, el organicismo (la visión orgánica de las cosas) que es la visión antigua y que perdura aún hoy, frente al mecanicismo, que es la visión que surge paulatinamente con el avance tecnocientífico y la Revolución Industrial.
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Los primeros autores cabalgaban en las dos visiones del mundo simultáneamente: Por ejemplo, Kepler y Newton en las ciencias físicas, y luego Lamarck y Darwin, en las biológicas, no dejan de avanzar en la metáfora mecánica del mundo pese a que no abandonan nunca la visión orgánica. En el siglo pasado y lo que llevamos de éste, la visión mecánica no ha hecho más que avanzar en detrimento aparente de la visión orgánica.En las ciencias biológicas, el neodarwinismo triunfa y tan sólo visiones no científicas -como el creacionismo religioso, la interpretación más o menos literal de la Biblia- parecen oponerse a él. Sin embargo, a principios de siglo XX, Vernadsky asienta las bases científicas de la visión que luego -sin saberlo- expandirá Lovelock.
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Para Vernadsky:
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La biosfera proporciona entornos adecuados para la existencia de la vida. La vida no es un desarrollo accidental de la superficie terrestre, sino que está íntimamente relacionada con sus propiedades y forma parte de sus mecanismos. Son estos mecanismos que desarrolla en la superficie terrestre los que le permiten sobrevivir. La vida se necesita así misma para mantenerse viva.
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Hipótesis Gaia de Lovelock
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A finales de los años 1960, James Lovelock trabajaba para la NASA en el problema de llevar un aparato para detectar la vida en Marte. Dándole vueltas a la idea se dio cuenta de que Marte no podría tener abundancia de vida, pues si fuera así, su mera presencia modificaría las propiedades del entorno radicalmente; por ejemplo, la atmósfera sería diferente a la que poseía Marte o cualquier otro planeta salvo la Tierra. La Tierra tiene concentraciones de gases muy alejadas del equilibrio químico, como el oxígeno, que es muy reactivo y debería desaparecer si no fuera precisamente por la presencia de vida. Como la atmósfera de Marte era químicamente prácticamente inerte -en equilibrio-, la conclusión de Lovelock era que en Marte no podía existir vida, salvo en trazas. A la NASA no le gustó la idea (que dejaba sin "propaganda" las misiones a Marte). Pero a Lovelock le sirvió para profundizar en la idea de la notable influencia de la vida sobre el planeta Tierra. Sus ideas las empezó a discutir con todo el mundo, alguien le sugirió el nombre de Gaia (un premio nobel de literatura) y Lynn Margulis y Carl Sagan le hicieron caso.Tras muchos esfuerzos, Margulis y Lovelock consiguen publicar dos artículos en dos revistas científicas, en los que presentan la hipótesis Gaia:
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• Existe una homeostasis (~regulación) de la atmósfera por y para la biosfera.
• La vida regula el clima y la composición de la atmósfera en un óptimo para ella misma.
• La vida controla todo su entorno, los organismos pertenecen a un organismo mayor que es Gaia.
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Y luego vinieron las controversias. Gracias a las críticas, la hipótesis de Lovelock dejó de pasar desapercibida. Las ideas de Lovelock despertaron un interés en varios autores neodarwinistas. Citemos algunas críticas a la teoría:
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Doolittle:
Los organismos inconscientes no pueden planificar y prever conscientemente para regular el planeta, como si negociaran cada año el próximo clima y composición atmosférica.
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Dawkins:
La hipótesis es incompatible con la selección natural darvinista. La regulación planetaria no puede haber evolucionado ya que la unidad de selección no es la biosfera sino los organismos. Gaia necesita no sólo relaciones cooperativas por parte de sus organismos sino que necesita luchar y sobrevivir y reproducirse con otras gaias para evolucionar. Si Gaia es un organismo sólo puede surgir de la selección natural y para ello se necesitaría una lucha por la existencia contra otros planetas.
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Maynard-Smith:
Existe una dificultad insalvable entre la optimización local de los organismos en su lucha por la existencia y la optimización global de la biosfera por parte de individuos egoístas. Gaia parece implicar un altruismo en los organismos, una cooperación en todos los niveles y escalas hasta llegar al propio planeta. Desde el neodarwinismo esto parece imposible.
En definitiva, no gustaba la idea orgánica que inspiraba la hipótesis Gaia. Lovelock no dejaba claro si su visión de Gaia como un organismo era una simple metáfora o una realidad. En el primer caso, no gustaba, en el segundo, la idea era frontalmente rechazada. Las críticas de Doolittle y otros se centraban en la idea de que Gaia parecía un organismo teleológico (con fines y propósitos), algo que para una visión mecanicista del mundo resulta intolerable, es, se afirma, acientífico.
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Lovelock trata primero de defenderse, pero luego, poco a poco va cediendo terreno y termina modificando sustancialmente su hipótesis. La reelabora, y la llama ahora Teoría Gaia. Lovelock responde a las críticas con varios frentes:
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1. Gaia, como organismo, es sólo una metáfora útil (como puede serlo el "gen egoísta" de Dawkins).
2. Gaia no es un ser teleológico (según Lovelock nunca pretendió decir que lo fuera)
3. Gaia es consistente con el neodarwinismo, es una extensión de él.
4. Gaia funciona de forma análoga al modelo Daisyworld o Daisyworld regula la temperatura y no es teleológico. La regulación del planeta entero puede emerger de la competición entre margaritas. En definitiva:Gaia es el sistema homeostático que emerge de la interacción entre la biota y la biosfera y cuyo resultado son estados que permiten la permanencia de la vida.
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2ª parte: Daisyworld
Daisyworld es un planeta imaginario poblado por dos clases de margaritas, blancas y negras, de tal forma que las blancas tienden a enfriar el planeta al aumentar la cantidad de luz del Sol reflejada y las negras lo contrario. El resultado para ciertos parámetros es que las poblaciones de margaritas se ajustan y la temperatura queda regulada en un entorno adecuado para las margaritas a pesar de que la luminosidad del sol varía. Esta regulación de la temperatura se considera una propiedad "gaiana" que surge de la dinámica de poblaciones y de la interacción de las margaritas con su entorno.



Figura 1. Vemos cómo la temperatura de Daisyworld queda regulada en el entorno de los 22,5ºC (línea roja) frente a la que habría experimentado sin la presencia de la vida (línea verde). Decimos que Daisyworld es homeostático para la temperatura.

Lovelock pretende que Daisyworld es compatible con el darwinismo (según él hay una especie de competencia y selección entre margaritas blancas y negras) y la regulación (homeostasis) surge sin que el planeta o las margaritas planeen conscientemente cómo conseguirla. En realidad, Daisyworld es tan simple, que no tiene sentido hablar de compatibilidad con el darwinismo. Las margaritas no pueden evolucionar, no cambian, no se adaptan. Y no hay una verdadera selección natural pues ninguna clase de margarita está mejor adaptada que otra. Sencillamente la mayor parte del tiempo las margaritas conviven. En un momento dado, habrá una población de margaritas blancas y otra de negras, pero ninguna está mejor adaptada que la otra, pues si fuera así, según el darwinismo, ésta iría desplazando a la menos adaptada. Si no hubiera variación de la luminosidad del sol, no habría variación de las poblaciones de margaritas. Es decir, no hay competencia, ni selección natural.
Se ha intentado hacer a Daisyworld darwinista, haciendo que las margaritas puedan cambiar y adaptarse a la temperatura con ciertas restricciones (no vale adaptarse a 100ºC), dejando que entren en el sistema "tramposos", margaritas grises que tomen alguna ventaja por mimetizarse con el entorno o por no tener que crear pigmentos blancos o negros, incorporando algún tipo de competencia excluyente (la presencia de una margarita inhibe a la otra), etc. El resultado es que la regulación se sigue dando aunque de menor "calidad" cuando se mete una a una cada una de las características. Curiosamente no parece que a ningún autor se le haya ocurrido tratar de hacer un modelo lo más completo y darwinista que se pueda, es decir, meter en Daisyworld varias de las características darwinistas anteriores de forma simultánea.







Figura 2. Modelo original de Lovelock al que se le ha añadido una margarita tramposa gris (línea verde). El modelo anterior al que se le añade además del tramposo la posibilidad de adaptarse a las margaritas a la temperatura que sufren (línea roja).

Vemos como el modelo original resiste bien la entrada de tramposos y salvo un tiempo relativamente corto se regula la temperatura (la curva verde es casi horizontal durante largos periodos de tiempo). Sin embargo, si las margaritas son adaptativas (otro requisito del Darwinismo), la entrada de una margarita tramposa rompe totalmente las propiedades de regulación (ya no hay zonas horizontales en la curva roja). ¿Cuál es el resultado si hacemos esto? Que cuantas más características darwinistas se introduzcan menos capacidad de regulación de la temperatura se da, hasta el punto que pronto se destruye totalmente cualquier propiedad homeostática en Daisyworld. Sencillamente, el darwinismo no es compatible con un Daisyworld con propiedades Gaianas. Si se utiliza Daisyworld como arquetipo de Gaia, la conclusión es que Gaia y la Selección Natural no son compatibles.


3ª parte: Gaia como organismo no darwinista

El descubrimiento más importante que ha hecho la Ciencia a lo largo de su historia es simple: ¡El Universo evoluciona! ¿En qué sentido evoluciona? Pues partiendo de una sopa más o menos informe de energía y materia, se han creado estructuras complejas como las galaxias, con estrellas y sistemas “solares”, con planetas con estructuras tan hermosas y complejas como las bandas de la atmósfera de Júpiter, los volcanes de Io (una de sus lunas) o la propia Tierra. En un rinconcito de este Universo, al menos, ha evolucionado el ser más complejo que conocemos: Gaia.

Este es un hecho, una observación. El Universo se ha complicado, al menos en algunos de sus puntos. Ha evolucionado. Sin embargo, a pesar de ello, la Ciencia no se ha embarcado en la empresa de buscar la ley o leyes que rigen esa evolución, esa tendencia a formar estructuras cada vez más complejas. En la superficie de la Tierra, ha habido un proceso similar al del Universo. Se ha complicado en algunos de sus puntos. En cuanto a la vida, creemos que procedemos de un ancestro común, muy sencillo si lo comparamos con nuestro ombligo, una bacteria, pero muy muy complejo si lo comparamos con una molécula de agua.

Ahora que estamos celebrando el 150 aniversario del Origen de las Especies y el 200 aniversario del nacimiento de su autor, debemos reflexionar porqué la tendencia hacia lo complejo se ha ignorado desde Darwin en las ciencias biológicas. De hecho, tanto en Cosmología como en Biología, se prefiere incluso negar algo que es tan obvio.El darwinismo de hecho, no puede explicar esa tendencia hacia organismos más complejos, ni su persistencia. La evolución biológica no paró con las bacterias, ni con las células eucariotas, ni con los primeros unicelulares. Para todos es obvio que una célula de mi cerebro es más compleja, midamos como midamos la complejidad, que una bacteria. Y para todos es obvio que una medusa es menos compleja que una rana o el bosque que la acoge.

Por supuesto el darwinismo tampoco puede explicar la aparición del primer ente replicante (no había nada que seleccionar) y desde el Big-Bang hasta ese primer reproductor, está claro que hubo una evolución no biológica a-darwinista. Es decir, ha habido evolución sin darwinismo. Y la evolución biológica tampoco se da sólo en lo que denominamos organismos. ¿Qué pasa con los ecosistemas? Considerados por los primeros ecólogos como organismos o super-organismos. ¿Qué es una colonia de abejas, hormigas o termitas? ¿A caso no es la propia colonia una especie de organismo? Desde el darwinismo, ¿Qué se selecciona, a las hormigas o a las colonias de hormigas? ¿A caso no son las hormigas como células de la colonia? ¿No trabajan e incluso se sacrifican por el bien de la colonia? ¿Quien se reproduce, la hormiga obrera -estéril- o la colonia? ¿Quién, pues, evoluciona?

Por otro lado, tenemos a la teoría Gaia, teoría de la que celebramos también un triple aniversario: los 40 años desde que Lovelock la formuló por primera vez delante de científicos, los 30 años desde su famoso libro: “Gaia: una nueva visión de la vida sobre la Tierra” y los 90 años del nacimiento de Lovelock. La idea o hipótesis inicial de Lovelock, desde el punto de vista metafórico al menos, era ver a la Tierra, o mejor, a la zona de influencia de la vida sobre la Tierra, como si de un organismo vivo se tratase, capaz de regular sorprendentemente bien, la composición de la atmósfera, los océanos y la litosfera. A ese ente lo llamó Gaia.

Pero Gaia no podía ser un producto de la teoría de Darwin, y como algunos científicos piensan que esta teoría es completa, pues hicieron algunas críticas a Gaia. Sin embargo, Lovelock se resistió desde el principio a subsumir a Gaia dentro de Darwin, para él de hecho es una ampliación del darwinismo. Y lleva ya cerca de 40 años tratando de hacer compatible su teoría con la de Darwin. Sin conseguirlo. El problema es que lo que hace Gaia es contrario a lo que se supone que hacen los organismos desde el darwinismo. Los organismos se adaptan a su medio ambiente por medio de la competencia y la selección natural según Darwin. Pero Gaia lo que hace es adaptar el medio ambiente para sí misma (y para los organismos que habitan en la biosfera), con lo que son dos fuerzas diametralmente opuestas. Si te adaptas no tienes que adaptar el medio. Si adaptas el medio ya no hay necesidad de adaptación.

El resultado final es que Selección natural y Gaia no son compatibles. Curiosamente la solución ante esta contradicción no es descartar Gaia, sino el darwinismo y con él el neodarwinismo. Además, hay que hacer a Gaia mucho más fuerte que lo que se ha atrevido a hacer de ella el mismo Lovelock (quien ha ido reculando poco a poco en estas últimas cuatro décadas). La intuición inicial de Gaia, como organismo, resulta ser la que a mi modo de ver, mejor encaja con los hechos observacionales (del evolucionismo y de la ecología). Es decir, Gaia es un organismo evolutivo de pleno derecho, como lo puede ser una colmena o un termitero. Y lo que hará chirriar a más de uno, como tal organismo es un ser teleológico, es decir, que posee propósitos. Igual que decimos que una cigüeña recoge ramas con un propósito muy claro (hacer un nido para criar), igual que decimos que la colmena fabrica jalea real con un propósito muy claro, e igual que identificamos propósitos en todos los seres vivos (conscientes de sus actos o no), lo mismo pasará con un ser como Gaia con todas las propiedades esenciales que identificamos con un ser vivo, con un organismo. Los aniversarios de Darwin y Lovelock deben ser la continuación de una revolución científica que no se acabó con Darwin, ni con Lovelock.

Más información: “El Origen de Gaia. Una teoría holista de la evolución”. Editorial Abecedario. 2008. Carlos de Castro Carranza.

15 comentarios:

José A. G. Charton dijo...

Sinceramente, no veo ninguna contradicción entre "la hipótesis GAIA" (una forma de vender el concepto ECOSISTEMA) y la evolución hacia sistemas más complejos. Para la ciencia biológica, la vida es un fenómeno inevitable, como una consecuencia de desequilibrios (flujos de energía) que provocan un aumento del orden (neguentropía) a costa de aumentar el desorden (entropía) por fuera del sistema.

Probablemente el mayor soporte conceptual a la perspectiva holista o macroscópica de la ecología viniera en los años 70 desde el campo de la Termodinámica de los procesos irreversibles alejados del equilibrio. Esta termodinámica surgió de intentar casar la termodinámica clásica (la naturaleza vista como un decaimiento progresivo hacia una muerte hecha de desorden aleatorio, o máxima entropía) acorde con su segunda ley, con la fenomenología de los sistemas vivos, que exhiben estructuras altamente organizadas y coherentes, alejadas del equilibrio.

Un primer avance fue la reflexión hecha por Schrödinger (1945) de que la vida comprende dos procesos fundamentales: “orden a partir del orden” (p. ej. herencia de los caracteres a través de los genes) y “orden a partir del desorden” (neguentropía de los sistemas vivos en no-equilibrio a costa de aumentar la entropía de su entorno). La principal aportación de Prigogine y colaboradores (véase, p. ej., Nicolis & Prigogine, 1977) fue la formalización matemática de los sistemas vivos como sistemas disipativos auto-organizados, dependientes de un flujo externo de energía, y que se mantienen alejados del equilibrio a costa de producir entropía en el entorno. Cuanto más complejo es un sistema vivo, mayor es su eficiencia para disipar el gradiente de energía establecido a la vez que almacena energía, a través del desarrollo de estructuras más diversificadas y jerárquicamente dispuestas. En un ecosistema, las especies más “exitosas” serán aquéllas que desvían mayor cantidad de energía para su propia producción (y reproducción) a la vez que maximizan la disipación energética del conjunto del ecosistema (esta sería una generalización del principio de máxima potencia de Odum y Pinkerton, 1955). En un ecosistema la diversidad ecológica (análogamente a los genes en un individuo) funciona “informando” acerca de cuáles son las estructuras auto-organizadas que mejor funcionan (memoria ecológica) (Margalef, 1993).

Otra característica de estos sistemas es su no-linealidad, y con ello la existencia de bifurcaciones (multiplicidad de soluciones posibles), de modo que los estados estacionarios pueden variar bruscamente su devenir al llegar a un punto crítico. Esto determina el carácter único de los procesos ecológicos a lo largo del tiempo (sucesión, evolución), y con ello una flecha del tiempo. Un desarrollo reciente de estas ideas se basa en el concepto de exergía entendido como una expresión de la energía libre (de alta calidad) del ecosistema, en relación con la información asimilada y con la distancia al equilibrio termodinámico (Fath et al., 2004) .

La aproximación holista al estudio del ecosistema proporciona dos ideas “fuertes” a nuestra cosmovisión: la vida como proceso termodinámicamente inevitable (y no ya altamente improbable, véase Monod, 1970) y no-lineal, en el cual caben múltiples estados alternativos.

Más información: Sagan, D. & Schneider, E.D. (2008) La termodinámica de la vida. Ed. Tusquets (http://www.tusquets-editores.es/lib_ficha.cfm?Id=2184)

José A. G. Charton dijo...

Otra cosa más: qué manía con estos pseudo-científicos de insistir en que el único mecanismo evolutivo es la competencia (de hecho, ya casi nadie argumenta esto hoy en día), para criticar hay que actualizarse y no quedarse en la superficie de las cosas... Esta manía vuestra anti-darwinista roza ya el hecho religioso... La alternativa es ¿qué? ¿La fe en qué cosa? No está nada claro todo esto. ¿Contra qué lucháis? Explicadmelo, por favor, porque sigo sin entenderlo... No hay contradicción entre una inmensa variedad de mecanismos de diversificación (más allá de la puramente genética) y la necesidad de que el ambiente se encargue de poner a cada uno en su sitio...

Anónimo dijo...

Los “científicos” son los convencidos de que ya está todo explicado. De que La Ciencia (su ciencia) es la portadora de La Verdad “objetiva”. De que sólo hay una explicación posible: la suya. De que ningún dato real la contradice, por opuesto que sea a los fundamentos de su doctrina. Los que se han tragado el adoctrinamiento de principio a fin, los que no comprenden el carácter histórico, social y cultural (incluso ideológico) de las teorías científicas (muy evidente en el caso del darwinismo) y los que no tienen más idea de las circunstancias reales que rodearon la implantación del darwinismo que las que les han contado: las que figuran el los textos darwinistas. ¡Ah! Y los que siembran sospechas de que la crítica a su doctrina “roza el hecho religioso”. Los “científicos” también son muy nobles en el debate científico.
Un "seudocientífico"

Jontxu dijo...

Hola Jose, veo que sigues mosqueado con estos temas de replanteamiento radical de la biología. Dejé de enviarte mensajes relacionados para no molestarte, pero esta claro que el asunto te ha tocado. Con sinceridad, ¿Qué es lo que te preocupa tanto de estos artículos? No te lo pregunto con escarnio, estoy muy interesado en saber qué consecuencias negativas piensas o sientes que trae esta línea de búsqueda intelectual.

En el primero de tus comentarios ofreces una explicación sobre la termodinámica de los sistemas disipativos que te agradezco, ya que es un tema que me interesa bastante. El trabajo de Prigogine fue sin duda un gran paso en el avance de la comprensión de la termodinámica de los seres vivos, aunque ha habido desarrollos posteriores que han dado nuevas "vueltas de tuerca" al tema. Tienes un buen resúmen de ellos en este artículo de Mae Wan Ho:

http://www.ratical.org/co-globalize/MaeWanHo/negentr.htmlEn este tema también ha cambiado mi forma de pensar. Mi primer contacto con la física de los sistemas disipativos fue a través de Margulis y Capra y depués recuerdo que me regalaron "El fin de las certidumbres" de Prigogine que me costó bastante seguir, porque tengo que reconocer que el lenguaje matemático llega a un punto siempre que me da dolor de cabeza.

Yo estaba encantado con todas estas ideas, que considero de un gran valor en la evolución de la consciencia dentro del mundo científico, pero últimamente había algo que no terminaba de satisfacerme, me faltaba algo... "¿cómo medir la neguentropía que un ser vivo genera en su entorno mediante su acción integrada en el ecosistema?" me preguntaba. Y entonces apareció Mae Wan Ho, de la cual apenas he descifrado un 25% de su desarrollo conceptual (ya he dicho que las matemáticas me cuestan), pero que para mí ha sido suficiente para alcanzar una nueva perspectiva de las cosas: La relatividad espaciotemporal del concepto de "equilibrio termodinámico", el sesgo de resolución y escala desde nuestra posición como observadores del universo... bueno definitivamente te recomiendo el artículo, por lo que puedo ver estoy seguro de que a tí también te será de gran interés.

Lo que no entiendo del mensaje es tu crítica inicial. Lo que yo he entendido del artículo de Castro de Carranza no es que presente una contradicción entre la hipótesis Gaia y la evolución hacia la complejidad, sino entre la hipótesis Gaia y el neodarwinismo.

Bueno, y ahora vamos con el segundo mensaje: Anda que te habrás quedado a gusto, voy a intentar responderte con cariño porque trabajas una planta debajo mío, pero vamos por el nivel de las descalificaciones que nos haces("pseudocientíficos", "manías que rozan el hecho religioso") parece como si te estuvieras defendiendo de ataques personales.

Lo primero que te sugiero es que te replantees el porqué piensas que yo, o los que piensan más o menos en mi linea, o nuestros trabajos, son "pseudocientíficos". Qué es lo que hace que tus textos sean científicos y en cambio otros que van en otra línea no lo son. Qué marca la linea divisoria. Creo que es una reflexión bien interesante.

Respondiendo a tus preguntas, yo lucho por la liberación de la percepción (ante todo, la mia propia). Tras años de búsqueda y trabajo he llegado a la conclusión de que en la sociedad contemporánea, y muy especialmente en la comunidad científica, se ha integrado profundamente un sistema cultural de procesamiento de información, o código interpretativo de la realidad, que limita enormemente nuestra consciencia, nuestra percepción, y nuestra sensibilidad. Y que las masivas agresiones a la salud, a los ecosistemas, y a los seres vivos en general, están estrechamente relacionadas con el paradigma de pensamiento mencionado. Esto fue lo que me movió a fundar la editorial.

El desarrollo completo de estas ideas, con todas las referencias necesarias para seguirlo al detalle, se encuentra en un artículo que he escrito recientemente para el encuentro de este verano en la Universidad de Jaca de Maternidad y Ecología: "El paradigma de la organicidad en la maternidad, salud, y ecología". Aún no lo he colgado en el blog porque quiero que salga primero sobre papel, pero como tengo tu correo te lo puedo enviar, a condición de que no lo difundas. Si lo lees, estés de acuerdo o no, comprenderás cuál es el motivo de "mi lucha" por el cuál preguntabas. Por el motivo de otras personas, como Máximo Sandín o Carlos Castro de Carranza, no puedo responder, tendrías que preguntarles a ellos.

Personalmente no tengo ninguna manía antidarwinista, sino, con respecto al darwinismo, un trabajo consciente en dos direcciones:

La primera es mostrar como la Teoría Sintética, o neodarwinismo, que no es otra cosa que explicar la evolución como resultado de la variación al azar y la reproducción diferencial, no sólo es errónea sino que limita profundamente nuestro campo perceptivo y nuestra capacidad de interpretación. De hecho, actúa como un dogma religioso.

La mejor prueba de ello la tengo en mi propia experiencia: Pasé años en foros sobre evolución tratando de hablar sobre fenómenos asombrosos del mundo orgánico y perspectivas holistas de los ecosistemas y los organismos, sin hacer jamás crítica o mención alguna a Darwin o el darwinismo. Lo que me encontré fue una férrea oposición a todo lo que pudiera salirse mínimamente de los esquemas convencionales, y un rosario de interpretaciones de los hechos, a cual más peregrina, que prácticamente negaban los propios hechos. Se debía a que cualquier fenómeno del que uno hablara inmediatamente se trataba de encajar con calzador en el paradigma dominante: Variación al azar y reproducción diferencial.

Es notorio como este esquema nos aleja de la percepción fenomenológica de las cosas: Los fenómenos que producen el cambio en sí no son importantes, lo importante es tratar encuadrar los hechos observados en el esquema de la selección natural. Por ejemplo, recuerdo una discusión en la que varios miembros de un foro se empeñaban en negar rotundamente que la transmisión horizontal de material genético fuera un mecanismo alternativo a la selección natural para la dispersión de caracteres determinados en una población. Para ellos, no era más que una vía de "generación de variabilidad", y llegaban a desarrollar rocambolescos argumentos para negar lo evidente. Este es un perfecto ejemplo de cómo funciona la biología hoy: La actividad principal no se focaliza en construir un planteamiento teórico de forma que permita interpretar la fenomenología observada, sino más bien en tratar de adecuar la fenomenología observada para que encaje dentro de un planteamiento teórico dogmático e irrebatible. Es decir, lo que han hecho siempre las religiones.

Si criticamos el darwinismo, y aquí puedo hablar no sólo por mí sino por muchos otros, no es por "fervor religioso", sino porque hemos sido el objeto durante años precisamente del fervor religioso de los darwinistas. Igual que Margulis y Lovelock, que sin criticar el darwinismo fueron objeto de feroces críticas por salirse de los esquemas, he experimentado repetidas veces cómo los hechos que para mí eran más interesantes de la fenomenología orgánica no podían ser tratados con normalidad. Si intentaba hablar de ellos, aún de la forma más sutil, parecía como si sacase un tabú, recibía un varapalo de objeciones que desviaban rápidamente la atención del tema que había sacado. No comencé a criticar la idea de la Selección Natural hasta que recibí en su nombre un sistemático rechazo a las propuestas de reflexión (en aquellos primeros tiempos muy influenciadas por Margulis) que hacía a mis compañeros y miembros de los foros.

En definitiva, que muy lejos de mi intención era generar un clima de intransigencia y "fervor religioso". Simplemente, fue eso con lo que me econtré. Y esto me llevó a Máximo Sandín y a la segunda de las direcciones del trabajo que hablaba: Investigar sobre la base cultural del darwinismo, y las razones de la tremenda manipulación que, como descrubrí, existe en la literatura sobre historia de la ciencia.

Respondiendo a otra de tus preguntas, la alternativa al darwinismo es una actitud de centrar nuestra observación en lo fenomenológico, en lo real, en lugar de intentar adaptar la fenomenología a una teoría hace aguas (Woese, C., 2002. Gee, H., 2001. García Bellido, A., 1999. Behe, M., 1999. http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/nueva_biologia.html ).

En cuanto a la competencia, más allá de lo que se argumente o se deje argumentar, lo que está claro es que siendo el principal protagonista en la concepción evolutiva de la comunidad científica. No importa el área de especialización a la que pertenezcan, casi todos los artículos científicos que caen en mis manos interpretan siempre en función de la competencia, de un modo u otro. Cuando hice la carrera, especialmente en algunas asignaturas (como "Ecología general"), se tiraban todo el día hablándonos de la competencia, la competencia, y la competencia. Recuerdo incluso que un profesor nos llegó a decir: "Hoy vamos a hablar de la otra cara de la competencia: La ausencia de competencia". ¡¡¡Y comenzó a describir procesos de no competencia como prueba de cómo la competencia organiza los ecosistemas!!! También es corriente leer, en lugar de, por ejemplo, "esta especie no puede prosperar", que ponga "esta especie no puede competir", y etcétera etcétera. Los comportamientos altruistas constituyen siempre "un gran misterio" que resolver, y la competencia en cambio se da por supuesta como un fenómeno objetivo y matemático. Hablar de cooperación no es científico porque alude a sentimientos y a interpretaciones antropocéntricas, pero en cambio la competencia está por todas partes y se considera un concepto de lo más serio y neutral. En resúmen, que la relación que tiene la ciencia con estos conceptos no me parece en absoluto neutra y objetiva, sino más bien lo contrario, que pesa un sesgo muy profundo sobre ellos.

Y, bueno, por dejar una idea importante en el último párrafo (ya que soy consciente de que el comentario me ha quedado demasiado largo como para que el común de los mortales se lo lea entero), decir que lo que tú llamas "inmensa variedad de mecanismos de diversificación" ha sido rechazado una y otra vez por el ambiente dominante cada vez que alguien, incluso tímidamente, se ha atrevido ha plantearlo. Me ocurrió a mí y les ha ocurrido a muchos otros. Que el neodarwinismo actúa como un dogma religioso que nos impide avanzar y tratar los aspectos más interesantes de la evolución orgánica, y digo esto por pura experiencia. Que mientras sigamos asumiendo dogmáticamente una "variabilidad al azar" no podremos plantear mecanismo evolutivo alguno que no sea la reproducción diferencial y los procesos estocásticos de la dinámica de poblaciones. Que las "nuevas tecnologías" basadas en la concepción reduccionista dominante sobre genética y evolución, además de absorber cifras milmillonarias de la economía global, están generando un impacto en la ecología y en la salud de proporciones aún desconocidas.

Y que espero que, si has leído el comentario, me comprendas un poco mejor. Un saludo, nos vemos.

Anónimo dijo...

¡OLE!

Odonatos-extremadura dijo...

Metaciencia y Ciencia (Una Nueva Perspectiva)
http://weblogs.madrimasd.org/universo/archive/2009/05/23/118756.aspx

Los estudios antropológicos, de psicología experimental, así como las ciencias cognitivas nos informan que nuestro sistema cognitivo transcultural atesora grandes similitudes (“Universales”), pero también algunas diferencias notables o propiamente “culturales”.Recientes estudios basados en el análisis de neuroimágenes que focalizaban su atención sobre el modo de proceder (y activar nuestras redes neuronales) de asiáticos y caucásicos, así lo han demostrado. Más aún, este tipo de aproximaciones constatan que los seres humanos no percibimos el mundo tal como es, sino que en base a nuestras percepciones sensibles, y experiencias previas personales y culturales, realizamos modelos de lo que creemos percibir del mundo exterior. Eso es ciencia, no lo he sacado de una chistera.

Jontxu dijo...

Ajá, gracias Odonatos. Te recomiendo el libro "el arbol del conocimiento" de Maturana que contiene argumentos muy bien elaborados en favor de lo que cuentas: Literalmente construimos nuestra percepción, los estímulos externos únicamente gatillan complejos movimientos internos, que son determinados por la propia estructura del organismo.

Jontxu dijo...

Charton lo que tú denominas "inmensa variedad de mecanismos de diversificación" es lo que yo denomino "evolución", para que nos entendamos. El problema con la biología actual es que, al asumir como un dogma la Selección Natural como motor de la evolución, estos "mecanismos de diversificación" se rehuyen, rechazan, o se niegan constantemente, ya que para que la Selección Natural tenga un poder creativo real, los cambios orgánicos han de acontecer al azar. Si no es así, la fuerza que ha dirigido realmente la evolución es la propia organización de las estructuras orgánicas que ha producido dichos cambios, y no el agente conocido como "selección natural", término que proviene de las técnicas ganaderas de selección reproductiva.

Nosotros sostenemos, con abundante documentación científica, que éste no es ni puede ser el mecanismo responsable de la evolución biológica, ni siquiera de la especiación (génesis de nuevas especies). Un saludo,
Jontxu

Miguel dijo...

Un vídeo subtitulado sobre los enigmas del cámbrico:
http://www.youtube.com/watch?v=jEaILPAdnOc&feature=channel_page

En dos partes.

Daniel dijo...

Hola amante del musgo, hace tiempo que no pasaba por aqui. Te quiero dejar el siguiente link, creo que es importante que lo lea todo aquel que tiene un pensamiento similar al tuyo sobre el ecosistema en general.
En particular este articulo me termina de cerrar la especulación que tanto temía, el uso de los "movimientos verdes" y "contra "cambio climático"" a favor de la elite y sus fines y lo que es peor ir en el sentido opuesto.

Hace tiempo había discutido sobre la veracidad y/o origen del "cambio climatico" y mis sospechas sobre el uso de este.
Más allá de aquella discusión este es un punto más abstracto, exista o no, sea cual fuere su origen, en efecto va a ser usado por la elite para realizar el actor más perverso que la elite pudo crear: la legalización e impuestos sobre la atmósfera, hidrosfera y demás recursos naturales.

http://capitalismorevelado.wordpress.com/2009/07/21/condominio-de-la-tierra-concienciando-al-ciudadano-para-ceder-la-gestion-de-los-recursos-globales-a-la-un/

Espero tu análisis y en caso que compartas la opinión del articulo, des tu advertencia como consideres apropiado.
Saludos
Daniel.

José A. G. Charton dijo...

El problema (para algun@s) de la ciencia es que sólo se pueden refutar las teorías e hipótesis con datos y observaciones (y, estamos de acuerdo, con grandes dosis de crítica, que, bien entendida, empieza por uno mismo), y no con elucubraciones (por muy sesudas que sean y argumentadas que estén). El tiempo de Platón y Aristóteles, es decir, de la razón como única fuente de conocimiento se acabó con Descartes, Galileo, Newton, sin olvidar a Bacon y Mill, o a Bertrand Russell... Lo digo porque, de verdad, leer en una misma lista de comentarios argumentos contra el darwinismo (sensu lato) y el calentamiento global es demasiado para mí, aunque pueda compartir que "los de siempre" aprovecharán cualquier circunstancia para intentar dominar y dominarnos (quiero creer que Daniel iba más por lo segundo que por lo primero...). Dicho con todo el cariño...

Daniel dijo...

José, quizás seas una persona muy inteligente (o creas serlo), pero la inteligencia y el pensamiento simple al parecer no van de la mano.

Si entendí bien, aprovecho este espacio para dominarlos?¿?¿?¿?

Has pensado, que ni siquiera había leído tus comentarios? que ni siquiera me interesaban?, que quizás solamente le quería comentar algo a Amante del Musgo?, que soy un lector frecuente y que me comunico con los comentarios con Amante del Musgo? Te diste cuenta que este es el último post?
¿Sabías que Amante del musgo y yo NO compartimos la misma visión del calentamiento global?

Cada cosa uno tiene que leer... hay cada gente egocentrista...
Dicho con todo cariño...

Y por cierto, este ultimo post tuyo hace indicaciones que Amante del musgo solo hace uso de la razón y no aporta observaciones reales, cuando no es cierto, todos sus post están plagados de razonamientos basados en observaciones de científicos, te guste o no. En particular sobre lo obsoleto del pensamiento darwiniano y neo darwiniano. Quizás es más fácil creer que esas observaciones son falsas? e ir a dormir tranquilos con una falacia?
Dicho con todo el cariño...

José A. G. Charton dijo...

Hola Daniel,

No, no creo ser demasiado inteligente... pero en tu caso creo que no has leído bien mi mensaje anterior: cuando hablaba de los dominadores no me referia a tí ni mucho menos, sino que me estaba alineando contigo frente a los que, con cualquier excusa, pretenden hacerlo, y, efectivamente, había creído entender que tú y "Amante..." no estábais en fase con el asunto del cambio climático. En fin, siento que mis palabras te hayan sentado tan mal que hayas llevado el asunto a lo personal y al insulto... Espero que con este mensaje me haya explicado mejor, y en todo caso espero que aceptes mis egocéntricas disculpas. En cuanto a lo de los datos, voy a dedicar el siguiente rato a leer detenidamente la entrevista a Máximo Sandín, a ver si entiendo mejor sus alegatos.

Jose

Jontxu dijo...

Jose, para enterarte de las bases científicas de la crítica al darwinismo y las propuestas de Máximo Sandín no es en esta entrevista donde tienes que buscar, ya que está enfocada principalmente en el tema del Año de Darwin, la situación actual de la ciencia, la propaganda, etc.

Te repito los enlaces donde puedes encontrar lo que buscas:

http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/teoria_sintetica.html

http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/transformacion.htm

http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/sucesos_excepcionales_de_la_evol.htm

Básicamente los "alegatos" son los siguientes:

La información genética no cambia al azar sino que se autorregula y se comunica con el medio.

La información que conforma a los organismos está organizada a unos niveles inmensamente superiores a los que supone el reduccionismo genético. Los “genes” (secuencias codificantes) son sólo la punta del iceberg de un gran complejo en que interactúan una gran cantidad de elementos celulares (y también extracelulares = virus).

Lammarck estuvo mucho más acertado en proponer la base de la evolución en la propia fisiología de los organismos, mientras que para el neodarwinismo la evolución la rige la reproducción diferencial de variaciones al azar (y por tanto, la organización de los seres vivos pierde toda su importancia en detrimento del azar y fenómenos estocásticos de dinámica de poblaciones.

Los organismos pluricelulares provienen de la integración entre virus y bacterias, que son también la base estructural de los ecosistemas en los que vivimos.

Jontxu dijo...

Daniel si te soy sincero ahora mismo tengo muy poco tiempo para investigación de temas como el cambio climático ya que me apremian circunstancias de mi momento personal. Cuando pueda lo miraré. Te agradezco que me facilites el enlace, estoy seguro de que será de gran interés.

Un abrazo.